Artículo publicado en la revista Avianca, abril 2011

La llegada del Año Nuevo Chino, dedicado al conejo es una buena excusa  para conocer algunas anécdotas y aprender deliciosas recetas

El pasado 3 de febrero se dio inició al año nuevo chino, en esta ocasión el año del conejo, de acuerdo con la milenaria y tradicional cultura china. Esta celebración cargada de, carnaval y alegría, es una de las fechas más importantes del país asiático. Cerca de 200 millones de personas se movilizaron para disfrutar estas festividades en familia.

Cuenta la leyenda que cuando Buda, estaba cercano a la muerte,  convocó a los animales  a que lo visitaran. A su llamado respondieron la rata, el buey, el tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, la cabra, el mono, el gallo, el perro y el cerdo. Agradecido, Buda, los honró declarandolos figuras representativas de las  fases lunares del zodiaco. Cada uno de estos animales  posee características especiales que influyen en la personalidad de la gente, el carácter de los animales se refleja en aquellos que nacieron bajo su signo.

MUCHO MÁS QUE EL CONEJO DE LA SUERTE

Siendo el conejo un animal del que poco sabemos en términos gastronómicos, que mejor que esta sea la oportunidad para adentrarnos un poco más en su historia, secretos y formas de preparación.

Este mamífero, tan tradicional en la gastronomía francesa tiene su origen, desde hace más de sesenta y cinco millones de años en América del Norte, de acuerdo con algunos estudios científicos. De brinco en brinco, en  aquel entonces cuando los continentes no estaban separados llegó a Africa, paseó  por España y terminó en Roma.  Y allí se quedó encontrando una cuna de amantes de la cocina y la buena mesa, quienes comenzaron a ofrecerlo en sus banquetes y  a criarlos en cautiverio. El manjar de entonces consistía en cocinar las crías recién nacidas.

El conejo de Pascua

Aunque en varios países ha sido un animal odiado por su alta capacidad de procreación, que se presta inclusive para comentarios jocosos, siendo en una plaga que destruye cosechas. Se cree que su elección como conejo de Pascua, proviene de los países anglosajones, principalmente de Alemania, precisamente como el símbolo de fertilidad luego del invierno, por su alta habilidad de procrearse.

Reivindiquemos entonces  a este tierno animalito, que ha acompañado a montones de niños como mascota y que debería ser parte de la mesa de aquellos amantes de la buena mesa.

El conejo domestico es un animal que nos suministra su carne blanca, magra, de alto nivel nutricional y con un sabor especial, y también nos da su piel. Los franceses y españoles son quienes tienen las mejores recetas. Sin ir muy lejos la tradicional paella valenciana originalmente era preparada con pollo y conejo, al ser una región pobre los únicos animales domésticos de fácil crianza eran los que se usaban para preparar sus alimentos.

ALGUNOS TIPS CULINARIOS

La mejor forma de prepararlo es troceado, generalmente salen de 6 a 8 piezas.  Los expertos recomiendan sazonarlo muy bien antes de cocinar, y en lo posible usar líquidos, como vinos, caldos, o agua, al momento de su cocción para evitar que se seque demasiado.

Las hierbas predilectas para condimentarlo, y porque no para alimentarlo, son el romero, el cebollín, el cilantro y el hinojo. Y no olvidar bajo ningún motivo el ajó, la cebolla y la mostaza.

Este amigo comedor de zanahorias, es un rico manjar que se ajusta a todos los presupuestos convirtiéndose en una rica opción para  sorprender a los amigos y familiares en la mesa.