cafey libros

Celebro el día del café con unos fragmentos literarios de importantes obras y escritores, donde esta bebida es la protagonista. Buen provecho

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

 El Amor en los Tiempos del Cólera

 Todos los días, al primer trago de café, y a la primera cucharada de sopa humeante, lanzaba un aullido desgarrador que ya no asustaba a nadie, y enseguida un desahogo: “El día que me largue de esta casa, ya sabrán que ha sido porque me aburrí de andar siempre con la boca quemada.”

Cien Años de Soledad

“El letrero que colgó en la cerviz de la vaca era una muestra ejemplar de la forma en que los habitantes de Macondo estaban dispuestas a luchar contra el olvido: Ésta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche ya la leche hay que herviría para mezclarla con el café y hacer café con leche.”

____

“Se quemó los dedos tratando de prender un fogón por primera vez en la vida, y tuvo que pedirle a Aureliano el favor de enseñarle a preparar el café. Con el tiempo, fue él quien hizo los oficios de cocina.”

HONORATO DE BALZAC

Tratado de los Excitantes Modernos

 Del Café

“Descubrí un método horrible y cruel, que no aconsejo más que a los hombres muy resistentes, de pelo negro y duro, con una piel color ocre rojizo, con las manos cuadradas, con las piernas en forma balustrada como la de la plaza Luis XV.  Se trata del empleo del café molido, comprimido, frío y anidro (palabra química que significa poco agua, o sin agua) ingerido en ayunas. Este café cae en el estómago , que, como bien dice Brillat-Savarin, es un saco aterciopelado por dentro y tapizado de alveolas chupadoras  y pailas; el café lo encuentra vacío, ataca ese forro delicado y voluptuoso, se convierte en una especie de alimento que requiere sus jugos; los exprime, los solicita como una pitonisa clama a su dios, maltrata esas hermosas paredes como un  carretero que brutaliza a sus caballos; los plexus se inflaman, queman y lanzan sus chispas hasta el cerebro. A partir de entonces, todo se agita; las ideas tambalean como batallones de un gran ejército en el campo de batalla, y se libra la batalla, Los recuerdos vuelven a paso de carga, con los pendones desplegados; la caballería ligera de las comparaciones se despliega en espléndido galope; la artillería de la lógica acude con sus carros y saquetes; las ocurrencias llegan en tromba; se alzan figuras; el papel se llena de tinta pues empieza el desvelo que terminará en torrentes de agua oscura, como la batalla de pólvora negra. Aconsejé esta bebida, tomada de esta manera a uno de mis amigos, que quería absolutamente terminar un trabajo para el día siguiente: creyó que se había envenenado, se puso en cama y en ella se quedó como una recién casada. Era alto, rubio, con pelo escaso; un estómago de papel, de paredes finas. Pequé por falta de observación.”

_____

“El estado que se alcanza con el café, tomado en ayunas y condiciones magistrales, produce una especie de nerviosa vivacidad que recuerda la de la ira: aumenta la capacidad de hablara, los gestos expresan enfermiza impaciencia; se quiere que todo funcione a la velocidad de las ideas; se está atolondrado, iracundo por tonterías, se llega al carácter variable del poeta que tanto acusan los charcuteros; se atribuye a los demás el mismo estado de lucidez de que se goza. Un hombre esclarecido debe evitar mostrarse en público, o dejar que otros se le acerquen.”

 MARQUES DE SADE

Las 120 Jornadas De Sodoma

 “-De ninguna manera -replicó Curval-. Si te dignas seguirme y hacerme el honor de observarme, verás que me conduciré, por lo menos, tan bien como tú. Estaban hablando así cuando Durcet llegó a anunciar que el desayuno estaba servido. Pasaron al aposento de las muchachas, donde se vio a aquellas ocho sultanitas desnudas presentando tazas de café negro; entonces el duque preguntó a Durcet, director del mes, por qué había café negro por la mañana.
-Será con leche cuando queráis -dijo el financiero-. ¿Lo deseas?
-Sí -dijo el duque.”

Justine o los Infortunios de la Virtud

“Nuestro alimento es muy bueno y muy abundante… nos prefieren más rollizas, más gordas. En consecuencia nos sirven cuatro veces al día; para desayunar, entre las nueve y las diez, nos dan siempre un ave con arroz, frutas frescas o compotas, té, café, chocolate; a la una se nos sirve el almuerzo: un sabroso potaje, cuatro entrantes, un asado, cuatro dulces; postres en cualquier estación.

JOSÉ MARÍA VERGARA Y VERGARA

 Las Tres Tazas

Segunda Taza- Santafé de Bogotá

El café me era conocido como un remedio excelente, feo como todo remedio; mas no lo conocía bajo la faz de bebida tan deliciosa que mereciese un convite. En un jueves santo, día de ayuno y de abstinencia, había solido tomar una tacita de café; y en una que otra indisposición de estómago, se me había propinado una tacita de agua en que se habían hervido tres granos de café. Me parecía que aquella solución de calamaco, que aquella agua de cúbica, que aquel cocimiento de filaila no se podía prestar a gran cosa para los placeres de la amistad y de la reunión.”

 

Los Escritores y el Café

 Una buena taza de su negro licor, bien preparado, contiene tantos problemas y tantos poemas como una botella de tinta. (Rubén Darío)

La mujer es como una buena taza de café: la primera vez que se toma, no deja dormir. (Alejandro Dumas)

Yo he medido mi vida en cucharitas del café. (T. S. Eliot)

 Claro que el café es un veneno lento: hace cuarenta años que lo bebo. (Voltaire)

 Cuántas veces hemos tomado un café que sabe a ventana, un pan que sabe a baúl, un arroz que sabe a depósito, una copa que sabe a rincón. Un amigo probó en un restaurante de París unos espléndidos riñones al jerez, y dijo, suspirando: “Sabe a mujer”. En u (Gabriel García Márquez)

 Mi lucha por la existencia consiste en que a la hora del desayuno sea mucho más importante el aroma del café que las catástrofes que leo en el periódico abierto junto a las tostadas. (Manuel Vicent)

 Soy un autor completamente horizontal. No puedo pensar a menos que esté acostado, ya sea en la cama o en un diván y con un cigarrillo y café a la mano. Tengo que estar chupando y sorbiendo. A medida que avanza la tarde, cambio de café a té de menta y de jerez a martinis. No, no uso máquina de escribir. No al comienzo. Escribo mi primera versión a mano. (Truman Capote)